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¿Valoras los sacramentos o los das por sentado? El ejemplo de un pueblo en guerra

Patriarch Sviatoslav distributes Communion

EUGEN KOTENKO | NurPhoto via AFP

John Burger - publicado el 15/03/24

"Sin el sacramento de la Eucaristía y sin el sacramento de la penitencia, no sobreviviríamos", afirma el jefe de la Iglesia católica ucraniana

Esta es la tercera parte de una serie sobre la fe de los cristianos en Ucrania. El artículo de hoy se centra en los sacramentos. Puedes leer la primera parte (oración) y la segunda parte (palabra) haciendo clic en los enlaces.

Durante la Cuaresma, se anima a los católicos a hacer uso de los Sacramentos con más frecuencia de lo habitual -quizá asistiendo diariamente a Misa y recibiendo la Eucaristía, y también confesándose bien-. En contraste con ello, durante los dos últimos años, muchos cristianos de Ucrania no han necesitado que sus pastores les inciten a llevar una vida más sacramental.

Según Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk, cabeza y padre de la Iglesia greco-católica ucraniana, la guerra allí ha motivado a mucha gente a buscar espontáneamente al Señor en los sacramentos.

Sin el sacramento de la Eucaristía y sin el sacramento de la penitencia, no sobreviviríamos”, dijo Su Beatitud en una entrevista reciente con Aleteia.

“Y hay una especie de conversión en Ucrania, preguntando por el sentido de nuestro sufrimiento, que podemos redescubrir escuchando la Palabra de Dios -la Sagrada Escritura, el Santo Evangelio-, pero también hay una conversión entre tantas personas porque buscan los sacramentos de la Iglesia. Tantos bautismos de personas que nunca habían ido a la iglesia. Tantas confesiones – confesiones muy conmovedoras – que realmente convirtieron la vida de la gente”.

No hay garantía, por supuesto, de que los sacramentos estén siempre ahí cuando los buscamos. Los católicos de todo el mundo han empezado a darse cuenta de ello. Con menos vocaciones al sacerdocio y con los cierres y consolidaciones de parroquias en las últimas décadas -principalmente en países europeos y en Estados Unidos- la Misa puede no estar disponible tan a menudo, y uno puede tener que esperar hasta que un sacerdote esté disponible para oír confesiones.

En Ucrania, los católicos de más edad recordarán una época bajo la Unión Soviética en la que su Iglesia era ilegal y, si querían recibir los sacramentos, tenían que acudir a una iglesia ortodoxa abierta o buscar una liturgia secreta en la Iglesia católica clandestina. Hoy, en las zonas de Ucrania ocupadas por Rusia, hay recuerdos de aquella época de persecución: Algunas iglesias católicas están siendo tapiadas y sus sacerdotes detenidos o exiliados.

El sacramento de la presencia

sacramentos

En tiempos difíciles, algunas personas en la Iglesia hablan de un “ministerio de la presencia”, o incluso de un “sacramento de la presencia”. Esto sería más bien una forma metafórica de hablar de “sacramentos”, ya que Jesús no instituyó un octavo sacramento llamado “Presencia”.

Pero si los sacramentos son canales físicos para llevar la gracia de Dios al mundo, los cristianos también están llamados a ser conductos del amor y la misericordia de Dios hacia los demás. Al menos, podemos estar presentes los unos para los otros. A menudo eso tiene un precio. Hay muchas demandas de nuestro tiempo en este mundo ajetreado, pero si se nos presenta alguien necesitado, ¿podemos decir con justicia “estoy demasiado ocupado”?

Además, puede que no tengamos nada en forma de bienes materiales para dar a esa persona, pero lo que sí tenemos -nuestro tiempo y atención completa- puede valer mucho más.

“No basta con sentarse en casa y rezar”, dijo Su Beatitud Sviatoslav a Aleteia. “Puedo ser testigo de lo importante que es la presencia misma de los sacerdotes y de los obispos entre la gente que sufre. Yo lo llamaría el sacramento de la presencia. Aunque no puedas hacer demasiado, ni siquiera puedas explicar por qué está sucediendo esto en este momento, aunque tengas las manos vacías, es importante estar ahí, estar presente. Y este encuentro revela algo que llevamos dentro del corazón”.

Para un cristiano, detrás de esto deben estar las tres virtudes teologales. Como explica Su Beatitud, esta realidad se ha manifestado muy claramente en medio de la guerra:

“La esperanza solo viene como consecuencia de nuestra fe. Solo quien cree en Dios tiene esperanza. La esperanza no es una simple ilusión o expectativa. La esperanza no es un simple sentimiento. La esperanza es una virtud teologal que nace de la fe.

“Y la esperanza crece y puede realizarse en la tercera virtud cristiana importante, que es el amor. La esperanza siempre nos lleva al amor. Y el amor es el mayor poder que puede transformar y curar tus heridas. Tal vez si solo acumulas el dolor y las heridas y otras cosas en tu corazón sin transformar esta energía en buenas acciones de amor, caridad, solidaridad, esta energía explotará dentro de ti”.

Pero si transformas este trauma psicológico en una actividad positiva, ayudando a los demás, te ayudarás a ti mismo.”

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