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Si quieres ser santo, ¡búscate un director espiritual!

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Pascal Deloche | Godong

Mónica Muñoz - publicado el 22/11/23

Seguramente has sentido que no puedes más y que requieres de alguien que te indique por dónde continuar. Esa persona es el director espiritual.

La vida cristiana presenta muchos retos que superar para llegar a ser santo, sobre todo cuando la persona tiene claro que debe luchar contra sus defectos y pecados para alcanzar la santidad a la que nos llama nuestro Señor Jesucristo;

Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo (Mt 5, 48).

¿Cómo se puede alcanzar esa meta? Una vía segura es la dirección espiritual. Pero, ¿qué hace el director espiritual? Para responder esta y otras dudas, Aleteia conversó con el Pbro. Rafael Paz, sacerdote diocesano, maestro de Griego en el seminario diocesano de Celaya desde 1986, con larga experiencia como consejero de jóvenes en proceso de formación sacerdotal.

¿Qué es la dirección espiritual?

El padre Paz comenta que, dentro de seminario, la dirección espiritual se encamina a acompañar a los muchachos, hacerles entrevistas, confesarlos y ver por dónde están fallando.

En cuanto a los fieles que acuden a su rectoría, “van supuestamente a confesarse”, pero en realidad van a platicar con él. Menciona que le gustó estudiar psicología porque muchas personas que lo buscan llegan “muy desorientadas”, preguntándole qué pueden hacer.

Para el sacerdote, el problema es que la gente se olvida de hacer oración y acercarse a los sacramentos, los tienen pero no los usan. Por eso insiste en que, más que confesión, lo que las personas requieren es una orientación, pues se dedican a sus “urgencias” como el trabajo y otras cuestiones, pero olvidan lo espiritual. “Ese es el problema de todo”.

¿Quién puede ser director espiritual?

El sacerdote comenta que “cualquier cristiano maduro en su fe, que lleve orden en su oración, en los sacramentos, que se acuerde de las virtudes y esté instruido en el catecismo de la Iglesia católica, puede serlo”. Una manera muy eficaz de ayudar a alguien es escucharlo y hacerle preguntas para que reflexione; motivar el diálogo. Dialogar antes que regañar.

Sobre esto, agrega que los papás de los niños son los encargados de guiar a sus hijos, porque son una pequeña Iglesia. Son ellos los que deben preocuparse, “ya los mantuvieron, ya les dieron estudios, ahora lo que sigue es no descuidar la parte espiritual”. El sacerdote enfatiza en que “ahí está la falla”, porque no ven a sus padres hacer oración, y menos rezan con ellos.

Todo lo dicho lo resume en pocas palabras:

El director espiritual debe orientar a la gente para que no olvide que lo más valioso es Dios”.

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