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Cómo poner límites cuando los familiares te piden demasiado

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Shutterstock/Cast of thousands

Para mantener los límites necesitamos fortaleza, apoyada en argumentos.

Sheila Morataya - publicado el 30/05/23

¿Debo decir siempre que sí a lo que mi familia o amigos me piden? ¿Dinero, alojamiento...? A veces, sobre todo entre personas migrantes, se presenta el conflicto interior. La coach Sheila Morataya ayuda a juzgar cada situación con criterio y actuar con libertad

Límites: ¡son fundamentales! Para muchas personas existe la duda de qué hacer cuando los familiares y amigos piden más allá de lo que podemos darles. Esto ocurre especialmente entre los migrantes y la familia que quedó en el país de origen.

Suele pasar que quien ha emigrado comienza a recibir peticiones de dinero o de alojamiento por parte de otros miembros de la familia, hasta el punto de que la petición se convierte en exigencia que desborda. Ahí surge a veces la duda, el temor, el sentimiento de culpa… y es difícil decidir hasta dónde ayudar y cuándo decir “no”.

Una mujer de origen mexicano que emigró a Estados Unidos escribió hace poco tiempo:

“Estoy muy estresada porque mi tía está quedándose en mi casa. Se va a ir a México en unas semanas, pero me preguntó que si cuando regrese se puede quedar aquí mientras encuentra trabajo. Sintiéndome acorralada, le dije ‘sí’. Ahora no tengo tranquilidad porque pienso que se va a quedar indefinidamente.

Por este estrés, siento que me vienen pensamientos negativos hacia mi esposo. A veces es él quien paga las consecuencias de mi mal humor, aunque estoy batallando. Él con mucha paciencia nomás me abraza y eso me ayuda bastante pero no quiero tener negatividad hacia él, y menos cuando él no tiene la culpa.

Mi pregunta es, ¿cómo puede uno decirle a alguien que ahora no es momento bueno para que se quede en mi casa porque hay problemas aquí?

Me siento un poco mal porque mi tía es muy acomedida y me quiere ayudar con los quehaceres de la casa y con mis hijos, pero me estresa no tener privacidad y no tener libertad en mi propio hogar. Mi esposo tampoco está a gusto. Pero no quiero hacer sentir mal a mi tía ni que se estropee nuestra relación.

¿Qué consejo dar a esta persona?

Este en un problema que se da no sólo en la familia de la mujer que me escribió sino en muchas familias mexicanas y de otros países, que viven mayormente en los Estados Unidos. Me gustaría explicar cómo decir “sí” y cómo decir “no” en situaciones como esa o menos importantes.

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Muchos migrantes envían dinero a sus familiares que siguen en el país de origen.

Poner límites y autoestima

Ese “sentirte acorralada” tiene que ver con la poca capacidad que muchas personas tienen para poner límites. Este “no poder” está relacionado con la propia autoestima por lo que esta es una situación excelente para trabajar sobre la misma.

Siguiendo con el ejemplo de la mujer mexicana y su tía, podríamos preguntarnos: “¿acaso es suyo el problema que su tía no tenga donde quedarse? Y más allá, cabe plantearse: ¿Por qué la persona ha acudido a ti? Además, antes de tomar cualquier decisión, ¿has hablado con tu esposo para decidir entre los dos cuál va a ser la respuesta a quien pide alojamiento o dinero?

¿Qué quiere decir límites?

Los límites son lo mismo que las reglas. Cuando sales de tu país, hay un límite que se debe  respetar: la frontera. Así que los límites de una persona son esas vallas que ponemos para que los problemas de los otros se queden en su respectivo terreno, donde corresponde que estén y fuera de tus fronteras.

¿Conoces la parábola del buen samaritano?

Para los doctores Henry Cloud y John Townsend, autores del libro Límites, un límite es cualquier cosa que nos permite diferenciarnos de otra persona o nos muestra dónde comienza y dónde termina nuestro ser.

La parábola del buen samaritano es un modelo del comportamiento correcto en muchos aspectos. Imagina cómo hubiera sido la historia si el samaritano no hubiera sido capaz de poner límites. Te invito a leer la parábola en el evangelio de san Lucas, capítulo 10, versículos 25-37.

Ya que hemos leído la parábola, observamos los siguientes puntos que señalan Cloud y Townsend sobre el decir sí o no a una persona:

  1. Por compasión alguna vez ayudamos a una persona necesitada pero luego esa persona nos manipuló hasta obtener más de lo que estábamos dispuestos a dar.
  2. Hicimos el favor por quedar bien y luego nos quedamos irritados con nosotros mismos por no haber tenido la capacidad de decir ‘no’.

Sigue estos 3 consejos

  1. Limita tu exposición a quienes no se comportan correctamente. No puedes cambiar a los demás ni hacer que el otro se comporte bien, pero sí puedes limitar tu nivel de confianza con esa persona.
  2. Acostúmbrate a tener tus propios límites internos. Nuestro interior necesita un espacio reservado para estar con nuestros sentimientos, impulsos o deseos y no para demostrarlos en público. Si aprendes a decirte no a ti mismo en cosas que apetecen, podrás ser capaz de decir ‘no’ a los demás.
  3. Aunque en su momento dijiste ‘sí’ a tu tía (a un familiar), puedes sincerarte con ella y decirle que debido a una situación personal por la que estás atravesando no te es posible ayudarla. No tengas miedo a su reacción. Sé firme. Comunica con amor la decisión de ambos como matrimonio y no des más explicaciones.

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