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“La sociedad empuja las mujeres pobres al aborto porque no las ayuda en nada”

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AP/Associated Press/East News

Virginia Bonard - publicado el 23/05/22

La teóloga brasileña María Clara Bingemer baraja y da de nuevo en la conversación sobre el aborto. Desde su perspectiva y en diálogo con otras disciplinas, achica la brecha del desconocimiento que existe sobre la postura eclesial cristiana sobre el tema. ¿En el entendimiento de la nidación está la clave?

El inicio de la vida sigue siendo hasta hoy una de las grandes preguntas que la humanidad se ha formulado en todo tiempo. Desde una mirada de fe cristiana, el respeto a la vida en todos sus tamaños, de punta a punta, es una verdad que no muta; afirmación que no se opone a los actuales estudios científicos que plantean, a partir de mayores conocimientos sobre el cuerpo femenino y el proceso de la gestación humana, que es cuando se produce la nidación del óvulo fecundado en el útero materno cuando comienza el único y maravilloso proceso del inicio de “una” vida.

“La ciencia argumenta que no empieza todo solamente en la fecundación, sino cuando está completa la nidación que son seis semanas.  Ahí existe vida humana, antes todavía no. Esto está presente incluso en algunos escritores eclesiásticos, como el mismo Santo Tomás”, explica Bingemer.

Bingemer, que forma parte del cuerpo docente del curso Ética del Inicio de la Vida – Miradas interdisciplinarias y alternativas al aborto**, sostiene que el diálogo intraeclesial con otras ciencias es fundamental y, a la vez,  comprendiendo qué sucede en la sociedad en general con “sus preguntas, sus perplejidades, sus angustias. Sobre todo mirando a las mujeres”.

“El inicio de la vida fue puesto en la cuenta de las mujeres y ahí quedó. Los hombres no se sienten responsables por los hijos que hacen, por su nacimiento y su crecimiento. Eso pasa cuando la mujer está embarazada: muchas veces es dejada sola con su embarazo; y muchas veces recurre al aborto que, muchas veces, la mata o incapacita para tener otros hijos. Pero también con los hijos ya nacidos, que muchas veces son criados por la madre, una vez que el padre se fue con otra mujer para hacer otra vida y, muchas veces, otra familia”.

Desde muchos espacios se batió y muy fuerte el parche de la contradicción entre la fe y la ciencia. Luchas que han llevado generar brechas sociales y encontronazos tanto en la esfera pública como en la privada en muchos países del mundo. Sin embargo, con esta argumentación de que en la fecundación no hay vida humana sino hasta que se produzca la nidación hay algunos postulados que comienzan a desmoronarse, a promover nuevas interacciones y a abrir nuevas puertas al diálogo.

“Puede haber una armonía, desconocer la nidación me parece marcado por un patriarcalismo que desconsidera los ritmos y la corporeidad femenina. No todo empieza y acaba en la eyaculación del hombre: este espermatozoide tiene que ‘nidarse’ —una bella palabra— en un útero femenino. Considerar vida humana cuando esto se da tiene todo el sentido”, afirma la teóloga brasileña.

El “desde dónde”

María Clara Bingemer encara con claridad que su mirada teológica parte de su género, “desde la mujer que soy, pero también desde las mujeres pobres que son las primeras y mayores víctimas del aborto. Como dice Ivone Gebara, la sociedad en que vivimos es abortiva y empuja las mujeres pobres al aborto porque no las ayuda en nada, sobre todo a encontrar otras soluciones – como el dar en adopción al niño que nace—  que podrían evitar un aborto que acaba dándose por fuerza de la desesperación en que se encuentra la mujer. Para eso me apoyo en la mística estadunidense Dorothy Day, que pasó por esa experiencia y enseña mucho con sus relatos”.

Un tema bien delicado 

Y claro que lo es ya que canónicamente envuelve una excomunión “automática”, latae sententiae; pero que solo recae sobre la mujer y el médico que la asiste en el aborto. “¿Dónde queda el hombre que hizo el hijo?”, se pregunta Bingemer.

Nuestros ambientes socio-culturales están traspasados por teorías feministas “que no aceptan el control y poder masculino sobre el cuerpo de la mujer”. En la actualidad son las mujeres las que debaten sobre sí mismas, las que han puesto en el tapete jurídico la descriminalización de aborto, y logrado aprobaciones legales.

Bingemer sostiene que “está la cuestión del cuerpo de la mujer: mi cuerpo, mis decisiones. Está bien, de acuerdo. Pero está también el cuerpo del otro que no puede reivindicar sus derechos, aunque los tenga. Y también la cuestión sobre la vida de la madre: a veces hay que hacer una elección, o la madre o el hijo. Es una cuestión ética que ya fue objeto incluso de novelas y películas”. 

Las sociedades en general históricamente han venido poniendo en la decisión de las mujeres no solo las elecciones personales vinculadas que retumban en todo su entorno vital sino también las responsabilidades ante la llegada un hijo inesperado, “por todo eso, creo que es tan difícil ponerse de acuerdo”.

Apoyar la adopción

“A mi entender, la Iglesia tiene que escuchar más las mujeres, responsabilizar más a los hombres, y no tirar sobre los hombros de unos y otros unas consignas rígidas que son difíciles de cumplir si no se tiene el fundamento, la razón y el sentido de su existencia”.

En todo caso, añade, “creo también que ampliar la información sobre la posibilidad de la adopción sería igualmente fantástico. Hay colas de parejas que quieren adoptar. Es un crimen no reforzar la adopción como una salida para jóvenes madres que no pueden educar a sus hijos”. 

*Este artículo fue originalmente publicado en el portal de noticias ADNCelam.

** Este Curso está planteado para analizar y profundizar sobre el Inicio de la Vida desde: la Antropología Filosófica, la Ética, la Psicología, la Teología, el Derecho, las Políticas Públicas y el Magisterio de la Iglesia. Para ampliar información: http://www.celam.org/cebitepal/det_pro.php?id=NjYw

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